Arribamos a la bocatoma no desperdiciando la oportunidad de captarnos con la cámara… ¡Qué bárbaro! Esa llegada causó soberanas carcajadas a todos aquellos que vieron las tomas. Cuando yo mismo veo éstas y las demás, me recuerdan siempre a un popular programa de TV de esta parte del Perú… las intencionadas y no intencionadas parodias que hicimos ese día durante la caminata están, sin exagerar, para ganarnos un premio. Creo que no existe bastante diferencia entre los segmentos de turismo que muestran en dicha emisión televisiva y el vídeo editado que guardo en el disco duro de mi PC, incluso las músicas que ponen, que por coincidencia me gustan tanto, son las mismas. Alguien que ha visto el programa De Todo un Poco, y espero cobrar algún día por la publicidad, se fijará en el montón de parecidos que hay entre mi edición y la de ellos. Sólo espero que haya un concurso de imitaciones para su sección de reportajes turísticos, y ténganlo por seguro que me esforzaré en hacerlo más divertido y chistoso.
caminata a la bocatoma del shilcayoPero no todo es risa para uno que recorrió antes por las márgenes del río Shilcayo; el cual, es mi caso y de muchos a los que conozco, paisanos y familiares míos. Es algo lamentable lo que está sucediendo en esta área de la Cordillera Escalera. La tala indiscriminada, que en la actualidad, enhorabuena, está siendo controlada con dificultades por los guardaparques, la policía ecológica y demás gente encargada, está, progresivamente, trayendo resultados trágicos que podrían volverse irreversibles, sino se toman medidas más estrictas. No obstante, hay más causas que justifican los efectos implícitamente mencionados. Una de éstas, es el calentamiento global, delicado problema que décadas atrás se creía imposible en el mundo entero y que muy pocos toman en cuenta. Son innumerables los casos de sequías y veranos interminables alrededor de la Tierra, dándose hasta en exuberantes selvas y en cientos de hectáreas de sembríos. Esta “porción” del planeta, al norte y este de mi pueblo oriundo, está, además, siendo amenazado por poderosos inescrupulosos al permiso de la demagogia, que fingen la búsqueda de la salida del subdesarrollo. El oro negro en vez de hacernos ricos, nos llevará a la ruina, y sólo los inocentes la sufrirán, mas no los causantes.
calentamiento globalNo pude menos que sentirme preocupado al ver una de las miles de escenas que origina el
calentamiento global, no devastadora ni arrasadora como los huracanes, maremotos o sismos, pero más parecido al cáncer que cualquier otra cosa, caracterizado, en su mayoría, por obligar a seguir el fatídico camino a la muerte, lenta y dolorosamente. Es preciso que compare a las venas y arterias de un ser vivo con los ríos y corrientes de agua del planeta, mientras más abundante y pura sea la sangre, más saludable se mantendrá el organismo, lo mismo sucede con la Tierra, ya que, el sustento de la vida de las especies es el “divino elemento” que riega los campos, estabiliza la temperatura, produce las lluvias, mantiene la humedad, etc. Sintamos que nuestro mundo está moribundo. Pequeña muestra de ello, es el bajo caudal del río Shilcayo.
bocatoma del rio shilcayoSon sorprendentes los relatos antiguos y no tan antiguos que me contaron sobre este río, y lo curioso, es que hay un punto en donde más coinciden:
el paso a nado de la bocatoma. Los que no conocen este lugar, se preguntarán dónde está lo sorprendente. Está, por tcomputadora de un geekanto, que en la actualidad, se la cruza caminando, incluso sin mojarse los pies por la parte superior de un declive de concreto y piedras. Ni las torrenciales lluvias son capaces de crecer el río lo suficiente como para que cubra a una persona adulta por este cauce. La cruda verdad es que cada año que pasa, el Shilcayo baja de caudal unos cuantos milímetros (quizá centímetros). A comparación de hace dos años —el 2007—, pasé la bocatoma sin mojarme ni una gota. El sitio había cambiado sobremanera. Podía observar el fondo desde el camino por donde pasaba, calculando un máximo de 1.60 metros a mi derecha y 1.20 metros a mi izquierda. En las verdinas aguas, zigzagueantes y ágiles, los renacuajos y las crías de algunos peces nadaban en diferentes direcciones en busca de alimento. Mariposas de alas negras y azules, fosforescentes a la luz ultravioleta, volaban medio distantes de nosotros, sobre nuestras cabezas, reluciendo cada vez que un rayo de sol filtrábase por las rendijas de la terraza de hojas. Cayo filmaba en esos momentos. “Estamos en la bocatoma del Shilcayo, haciendo un trabajo de reconocimiento. Podemos ver las piedras, el río, malezas… que están caminando”, decía refiriéndose a Micky y a mí cuando pasábamos un puentecillo de troncos y brincábamos por unas piedras que antes habían sido, también, el lecho del río, ahora, sólo recuerdo de viejos aventureros y de la “gente del monte”.
en la bocatoma del shilcayoAvanzamos un minuto o dos por el lado derecho (el más seco) del pedregoso río, o lo que quedaba de éste. Apenas había unos cuantos charcos de aguas oscuras, rodeados de piedras mohosas, que debíamos guardar cuidado de no resbalarnos. Para aquellos que les parezcan raro que por este lado corría poquísima agua, recordando las profundidades que especifiqué en el anterior párrafo, debo aclarar que
la bocatoma ha sido construida en la pared de una clase de desfiladero, el que cuya pared opuesta está delante y a doce metros de la entrada aproximadamente. Se desciende al río por unas gradas y un corto pasillo de cemento que rodean un reservorio de donde se extrae el agua. Por el declive y el puentecillo se pasa, respectivamente, de forma curvada y diagonal al otro extremo del desfiladero donde más se ven guijarros y piedras, siendo que por eso la corriente baja por un delgadísimo espacio de la siniestra.

Continúa...

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