Hola de nuevo, lectores y visitantes de MeEscapeDeCasa.com. El relato de la Caminata a la Primera Cascada del Río Shilcayo —como vieron— ya ha culminado en la parte XX. Sin embargo, he visto conveniente preparar un resumen de todo lo acontecido en esta salida a la naturaleza, en práctica de una actividad de ecoturismo. Tal vez a algunos les pareció muy tedioso estar leyendo extensos párrafos en una veintena de posts, por lo que sería mejor enterarse a través de extractos de las partes más importantes y relevantes de esta pequeña aventura en la selva peruana. Y, como estimarán, pasar lectura a más de 21 mil palabras, además de apreciar algunas imágenes tomadas en mitad de la Cordillera Escalera por las márgenes del río Shilcayo, no es trabajo que se hace en pocos minutos… por más veloz que estés acostumbrado a leer.

Aparte del resumen, realicé un vídeo que lo colgué en YouTube y lo “jalé” directamente a este blog para que ustedes, amigos y amigas, conozcan por vista estos lares del bosque sanmartinense y no tarden en animarse en conocerlos en “carne y hueso”, ya que andar por estos bellos parajes es vivir una gran experiencia. Aunque a un principio no estaba seguro de subir un vídeo así de rápido, lo acabé haciendo, pero no como se imaginarán. El vídeo que verán es una reedición de lo filmado durante la caminata a la cascada del Shilcayo. La primera edición dura 20 minutos más o menos y lo hice hace ya buen tiempo. La segunda, o sea ésta, lo trabajé el 15 de este mes y sólo demora menos de 7 minutos, pues como sabrán en el portal de Google no aceptan vídeos que pasan de los 10 minutos a “usuarios comunes”… Y ahora sí, aventureros y curiosos, les dejo con lo que les acabo de prometer:
Resumen: Cayo, mi primo; Micky, primo de otro primo, y su fiel servidor, salimos de caminata la mañana del 13 de Septiembre del 2008 rumbo a la primera cascada del río Shilcayo, localizada en la cordillera Escalera del departamento de San Martín (Perú).

Tomamos un motocarro unas cuadras antes de
salir de la ciudad de Tarapoto, y nos llevó cerca a la bocatoma del río. De allí, comenzamos a caminar, fotografiando y filmando tanto a nosotros como a la naturaleza, sin olvidarnos de hacer una que otra payasada.

Llegados a la bocatoma, cruzamos el Shilcayo, corriente de agua que lamentablemente se está secando por la deforestación, la contaminación y el cambio climático... Entre fotos, vídeos y bromas, seguimos luego por tierra, por medio de un sendero rodeado de vegetación, insec
tos, aves y otros animalillos.
Durante nuestra caminata se fue atrapando insectos y metiéndolos dentro de un frasco con veneno, para su posterior colección y clasificación en una caja entomológica. Esto era común para mí y Cayo. Micky era nuevo.

Luego de dar unos pasos más, nos topamos con un mirador ecológico que ya tuve oportunidad de subir en pasadas caminatas, pero que mis compañeros de aventura, aún no. De la cima de la plataforma, observamos el verde panorama del alrededor por regular tiempo.

Cuando reemprendimos la marcha, los caminos se hicieron más abruptos y espesos, lo que volvía más esforzado nuestros pasos. V
adeamos más veces el sinuoso y bajo río Shilcayo. Las cuestan empezaron a encaramarse en buena medida y el clima se fue tornando menos cálido.

De rato en rato bebíamos agua de una botella y comíamos algunos bocadillos. El cielo se iba cubriendo de nubes y el vien
to soplaba semi-fuerte. La tórrida temperatura se fue quedando atrás, y una fresca llovizna nos sorprendió de repente.

No dejamos de atravesar de vez en cuando el río Shilcayo. Nuestro sudor se combinó con las gotas de la atmósfera, sintiéndonos más frescos desde que salimos de casa. La cámara corría de mano en mano para darnos el turno de captar fotos y cuadros fílmicos. Las palomilladas eran propias de cada uno.

Arribamos a un tambo de control ecológico, pero el encargado del puesto no se encontraba en esos momentos. No obstante, coincidimos con un montón de adolescentes y jóvenes que hacían distintas cosas
alrededor del sitio. Fue ahí donde Cayo, Micky y yo nos sacamos la lotería viendo furtivamente a unas hermosas muchachas que se bañaban en las orillas del Shilcayo.

Después de dar placer a nuestros ojos, proseguimos la caminata a la cascada. La llovizna ya había calmado desde que llega
mos al tambo, de modo que ya no teníamos que cubrir la cámara y tener dificultades a la hora de cazar bichos.

Siempre en contra del cauce del río, avanzábamos a nuestro destino, esta vez a ritmo más acelerado y a conversación menos fluida. Metros antes de alcanzar la meta del día, nos detuvimos en una pequeña caída de agua formada por la misma corriente. Como deducirán, en ese lugar no faltaron las fotos ni los vídeos.
Y al fin, tras unas horas de caminata, llegamos a una espléndida caída de agua, la primera cascada del río Shilcayo, rodeado de una húmeda vegetación y resbalosas rocas. Todo fue emocionante para nosotros, pues el líquido elemento era tan claro y puro que reflejaba bastante el entorno. Allí nos refrescamos todavía más, filmamos, fotografiamos y por último, antes de retornar a casa, comimos el almuerzo.

El viaje de vuelta es lo de menos. Y obviamente, fue más agotador que el de ida. Realmente, un día para jamás olvidar.


Y aquí les invito a visualizar el vídeo reeditado de la Caminata a la Primera Cascada del Río Shilcayo:



¿Y qué tal les pareció? ¿Les ha gustado? ¿Ya se han animado a irse de caminata por la exuberante cordillera Escalera y conocer la cascada del río Shilcayo? Es una excelente opción para practicar el turismo de aventura y el ecoturismo en la bella Amazonía del Perú. ¡Vamos! ¡No te quedes, amigo o amiga! ¡Date el placer de visitar un hermoso lugar en el mundo! Reitero mi invitación hacia ustedes. ¡Vengan todos! Quizás nos podemos hallar en cualquier instante.

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