gigantografia del xiv festival de la orquidea 2009, moyobambaLa calle de entrada y sin asfalto a la punta de Tahuishco y a sus instalaciones, en las cuales se hacía la exhibición de las orquídeas, se encontraba libre de vehículos estacionados, salvo por una pequeña moto parada cerca a la vereda. Algunas personas, los mismos vecinos del lugar, hacían la limpieza pública, metiendo en costales la basura, barriendo las aceras, u ordenando diferentes cosas, como tablones, toldos y carpas. No habrán sido muchos voluntarios desempeñando estas labores, pero entre todos formaban un buen equipo, con el objetivo de dejar presentable dicha cuadra de entrada al Festival de la Orquídea en su catorceava edición. Aún no veía que alguien con apariencia de visitante o turista se hallara por las inmediaciones. Otra vez había llegado antes de hora a un sitio. ¿Por qué siempre —o la mayoría de las veces— que me apuro por no hacerme tarde a una reunión, cita o evento, estoy allí más temprano de lo que pensé? Tengo esa “suerte” de ser el Amo de la Espera. Desde media cuadra ya podía ver que el local tenía el portón cerrado y sólo un cuidador o guachimán permanecía de pie dando la espalda a la entrada. En ese momento, también me di cuenta de que a mi izquierda los moyobambinos acondicionaron un museo de antigüedades, que además era parte del cronograma de actividades visitarlo. Todavía no lo abrían al público y me dije que ingresaría luego. Jamás lo hice.
festival del sabor regional en el festival de la orquidea 2009, moyobambaFrente a la fachada del recinto que albergaba las orquídeas, armaron un escenario de madera y cubierto con telas blancas y azulinas, para la presentación de números artísticos durante las noches. Vi a unas cuantas personas con rasgos regionales por los alrededores. No conversé con ninguna de ellas; solamente con el guardián. “Puede darse una vuelta por el mirador antes de que sea hora de abrir, señor”, me planteó el tipo. “Eso tenía en mente, gracias”, le dije. Y prendiendo de nuevo la cámara, accedí al consejo del cuidador y a mi propia voluntad. El calor fue subiendo mientras caminaba por la calzada de la punta de Tahuishco, fotografiando a mi antojo las zonas donde la gente estaba ausente. No quise gastar mucho la energía de la batería, así que me privé de realizar filmaciones. En tanto me alejaba del escenario, observé tiendas de comida en media calle, que a esas horas no había atención. Por lo visto, en el almuerzo y la cena vendían anticuchos, juanes, tacacho con cecina, pollo frito, cebiche, entre otros exquisitos platos de la región amazónica del Perú. Me imaginé que, como decía en el “calendario de trabajo”, también ofrecían bebidas típicas, siendo las más populares los afrodisiacos. Ustedes, queridos lectores y visitantes de mi blog, entérense que en cualquier momento publicaré sobre la gastronomía que se disfruta en el departamento sanmartinense y en otras regiones de mi país y el mundo. Aparte, en mi tierra son comunes los festivales de comida, que por cierto suelen llenarse de turistas o viajeros nacionales e internacionales. Eso sí, a ellos les advierto una cosa: Deben de tener un buen estómago y cabeza a la vez para ingerir lo sabroso de esta selva.
playa de estacionamiento en el festival de la orquidea 2009, moyobambaCuando había pasado a través de los toldos, las sillas y mesas vacías, llegué a un parque de estacionamiento de autos, camionetas y camiones. Éste, sobre dos postes de luz de una esquina, tenía amarrado otra gigantografía del Festival de la Orquídea, pero cuadrada y con fondo rojo. Tras sacarle una foto, continué caminando con el cacharro digital en la mano. A mi derecha me encontré con una discoteca (cerrada, por supuesto). El centro de diversión había sido edificado con materiales directos de la propia naturaleza: Sus paredes con madera prensada y barnizada, parte de su techo con hojas secas de cocotero, y sus balcones hechos de troncos y ramas. Suponía que por dentro, el estilo era el mismo que por fuera. Me fijé que una joven encargada de la limpieza buscaba algunos bártulos, en el interior de un reducido almacén a un costado y un poco más atrás de la puerta de la discoteca. Me aproximé y le pregunté si podía subirme al balcón para hacer uso de la cámara. Secándose el sudor de la frente, me respondió que sí, y que ella no ponía las reglas. “Puede que no te riñan, si vas a estar afuera; y creo que el dueño no anda cerca. Te aviso por si lo veo”, terminó indicándome. “Gracias, amiga”, le dije, y ascendí por unas escaleras exteriores que llevaban a una clase de mirador ecológico a la siniestra de la disco. Capturé desde distintos ángulos imágenes de los fundos y el bosque del Altomayo, y a una de éstas la pueden apreciar debajo de este párrafo. Si la desean tener en 1024 X 768, solicítenmela por un comentario o mail, y se los enviaré a su bandeja. Al final de mi narración del Festival de la Orquídea 2009, colocaré links de descarga de varias fotos (en alta resolución) que tomé durante esos días; pero quizás, habrá algunas que no colgaré y que ustedes ansían poseerlas con la nitidez característica. No se preocupen. Yo se las mandaré a su correo… siempre y cuando esté a mis posibilidades o disposición.
mirador turistico de una discoteca en moyobambaRegresé a la vereda sin ser pillado. La chica de la limpieza recogía unas envolturas en esos instantes. Le topé del hombro y me despedí de ella, agradeciéndola. Su mirada me dijo que no era mi tipo, de modo que de mi boca solo salió un “chao” y un “gracias”. Al ir volviendo hacia el local preparado para la exposición floral, noté que seguía sin haber harta gente, y que ya habían abierto la puerta, o más bien dicho, el par de puertas… pero aún nadie entraba. El guachimán dialogaba con una señora de fisonomía y corrido acento costeño. “Tal vez restan pocos minutos para que se replete este lugar”, pensé. “Por mientras, seguiré con mi oficio de fotógrafo, y obtendré unas imágenes de la pileta y el puente de la punta. Allá voy”.puente de la punta de tahuishco en el festival de la orquidea 2009, moyobamba
Continúa...

0 huellas:

Publicar un comentario

Deja tu huella y sabré que alguien pasó por aquí...


No se publicarán comentarios fuera de la temática del blog, ni mensajes que sólo tengan como interés hacer publicidad, o que contengan agresiones o insultos de cualquier tipo.
Además, no es necesario que escribas el mismo comentario; éste será aceptado o rechazado una vez sea revisado: