cuadros de orquideas en moyobamba, peru

Antes de comenzar con el tema principal de este post, debo decirles algunos puntos importantes que deben tener muy en cuenta a partir de hoy, durante un periodo determinado de semanas, o de meses (tal vez). Todo depende de las horas de tiempo libre con que vaya a contar. De modo, que sin más, les explico: A causa del ajustado horario en otras actividades, es una pena que no me alcance para subir imágenes en alta resolución de las últimas entradas a un servidor para su libre descarga, pero les prometo que en un futuro próximo lo haré, o si desean se las puedo mandar unas cuantas a su correo electrónico, quizás una foto que quieran verla a detalle (de un esculpido por ejemplo). Lo siguiente que es mi deber informarles, lectores y visitantes de Me Escapé de Casa, es crucial para el progreso del blog, ya que, tras haber publicado bastante sobre segmentos turísticos de la región San Martín, es momento que también me dedique a brindar datos de lugares fuera de las fronteras de mi departamento y país (Perú), así como hice en un par de posts pasados: Guía de Viajes a Sudáfrica y algunas Recomendaciones Parte I y Parte II. No obstante, habrá ciertas entradas referentes a sitios turísticos de mi tierra y otras que nada tengan que ver con la temática central del blog (Miscelánea)… Y así, esto es todo lo que quise comunicárselos. Y ahora sí pueden observar y dar lectura de lo que he sido testigo en una de mis últimas escapadas (la acostumbrada combinación de fotos, texto y vídeo):
pinturas en el xiv festival de la orquidea 2009, moyobambaEl 8 de Noviembre de 2009, mientras esperaba a que se iniciaran las Danzas Típicas de la Selva Peruana, números artísticos que eran parte del cronograma del XIV Festival de la Orquídea 2009, celebrado en el boulevard de Tahuishco de la ciudad de Moyobamba, fotografié y saqué algunas tomas de una exposición de pintura y escultura representativas del valle del Altomayo y alrededores, que por supuesto también pertenecía al conjunto de actividades del festival floral. En definitiva, no menos interesante e igual de atractiva.
pinturas en el festival de la orquidea 2009, peruHabía sido uno de los primeros en llegar al lugar. Aún estaban acomodando las obras de arte (cuadros en su mayoría) en diferentes espacios del reducido ambiente. Así fue. El sitio en donde se exhibieron las muestras del talento amazónico era sólo un área en la que cabían un máximo de 30 personas. Cuando aparecí allí, no vi a otra gente que no fuera trabajadora (montadores o personal de limpieza). Aproveché en fotografiar en los momentos que el equipo de laboriosos se mantenía alejado de las pinturas, entre las cuales había unas cuantas que se encargaron de cubrirlas con una lámina de vidrio, no recomendable para tomarlas fotos con flash, puesto que saldrían brillosas o empañadas. Situaron a las pinturas en trípodes, caballetes, colgadas en clavos, pendidas del techo, e incluso sobre sillas o mesas. En esos instantes, todavía no sabía que traerían esculturas. Pensé que las mesas (sin manteles) que se hallaban en medio del ambiente del boulevard moyobambino tenían un destino muy distinto, exactamente como para que los trabajadores se pararan encima y alcanzaran a acomodar algo que no podrían desde el suelo. Más tarde vería a espléndidas obras de arte sobre ellas, que deberían además ser expuestas en eventos de mayor envergadura o de mayor afluencia turística de variadas nacionalidades. A estas alturas, cabe matizar que en la región amazónica del Perú la manifestación cultural de los pueblos debe ser valorada en todos sus aspectos, ya sean en el baile popular, costumbres ancestrales, conocimientos adquiridos generación tras generación, gastronomía, arte (dicho sea este caso), entre muchísimos más.
tallado del yacuruna en moyobamba, peruLas pinturas que aprecié, fotografié y filmé durante unos minutos de esa mañana de Noviembre, asaltaban cualquier mirada, ya que los colores con que fueron pinceladas refulgían desde lejos, a pesar de que las pusieron bajo sombra. Lo cierto era que todo en el mirador de Tahuishco estaba salpicado de colores llamativos. Y destaco una cosa: el tema principal de los cuadros era la flor representativa de la ciudad de Moyobamba, la bella orquídea. El asunto es que en realidad pintaron lienzos con dibujos de orquídeas de diferentes especies, todas oriundas de la selva del Altomayo, una maravilla del Perú… Claro que aparte expusieron pinturas con otros motivos, tal y como pueden ver en las imágenes de este post, lectores y visitantes; de manera que si quieren hacerme algún comentario, estaré dispuesto a responderles.tallado en madera en el xiv festival de la orquidea 2009, moyobambaCuando di de nuevo mi vuelta por la exposición, me topé con unas impresionantes esculturas. Dos de éstas la subí a esta entrada. Ustedes opinen.


El 8 de Noviembre de 2009, domingo, entre las 10 y 11 de la mañana, estuve de espectador de los números de danzas folclóricas en el mirador de Tahuishco (Moyobamba), por motivos de celebrarse el XIV Festival de la Orquídea 2009. Los bailes típicos de la selva peruana eran parte de las actividades que habían programado los organizadores del evento floral, los cuales, a su vez, se presentaban fuera del local donde exponían las plantas ornamentales, uno de estos sitios —que por cierto ya mencioné— ha sido el mirador, punta o boulevard de Tahuishco, que se ubica en uno de los extremos de la ciudad de Moyobamba, capital de la región San Martín, localizada a más de 100 kilómetros al noroeste de Tarapoto, la tierra natal del quien escribe.
grupo de musica tipica en tahuishco (moyobamba, peru)Había llegado al lugar una hora antes de que se dieran inicio las danzas típicas de la Amazonía del Perú. Me contaron que la noche pasada también hubo una serie de presentaciones culturales y artísticas en medio de la calle, que lamentablemente no alcancé a asistir porque el plan de pasar las horas nocturnas en grupo, con mi primo, su enamorada, las hermanas y sobrina de la misma, y yo, por supuesto, quedó al aire. De toda esa gente, mi primo se comprometió de ser el anfitrión; pero al final todo se fue al agua porque se había encontrado con un tío después de muchos años, y acabó saliendo con él a beber unas chelas (cervezas) en uno de los tantos bares de Moyobamba. Además, si hubiese salido con mi pariente y las chicas, quizás me hubiese agarrado el sueño en poco tiempo, ya que mi día estuvo agotador. Los que han estado leyendo los anteriores posts sabrán la mayoría de cosas que realicé durante el sábado 7 de noviembre del año que recién terminó. Un breve resumen: Me levanté de cama a las 2:50 a.m. para hacer algunas tareas pendientes, cerca de las 4:00 a.m. me retiré de casa directo al paradero de combis que hacía ruta a Moyobamba, partimos minutos antes de las 5:00 a.m., llegamos en 2.25 horas, ingresé al Festival de la Orquídea a las 9:00 a.m. más o menos, me retiré de las instalaciones de la exhibición a un cuarto para las 11:00 a.m. aproximadamente, me fui a pie hasta el puerto de Tahuishco y paseé en bote, desde el mediodía caminé como 10 kilómetros hasta el recreo turístico “Los Baños Termales de San Mateo”, regresé de allí a la ciudad de la misma forma, esperé a mi tío y primo hasta que se quitaran de un curso, asistí a misa con mi tío, caminamos a la casa de un amigo... Puede que lo que les esté relatando hasta el momento ni siquiera les interese, puesto que estoy desviándome de lo que puse de título. Pero, ante todo, debo ser directo con ustedes, amables lectores y visitantes de Me Escapé de Casa: en esta entrada no hay mucho que escribir, por tal razón he colocado el vídeo editado de las danzas selváticas sólo al comienzo. Las fotos, como ven, las colgué de forma distribuida y secuencial, según el desarrollo del acontecimiento étnico.grupo de danza en tahuishco (moyobamba, peru)grupo de danza regional en tahuishco (moyobamba, peru)La primera imagen que pueden apreciar la obtuve a unos escasos minutos de que el grupo de adolescentes empezara con sus coreografías sanmartinenses. Cada vez más fueron poniendo un ambiente festivo y lleno de jolgorio. Un muchacho del elenco danzarín acompañó al conjunto de música típica, tocando el tambor a un ritmo contagioso. Algunos de sus compañeros aún se vestían sus trajes de indios y otros permanecían parados o sentados, esperando el aviso para ir a la “pista de baile”. La segunda foto es la de casi todo el grupo posando frente a un arsenal de cámaras fotográficas y filmadoras. La tercera y la cuarta son imágenes que capturé mientras los jóvenes talentos hacían lo que mejor sabían: danzar… Y como han ido observando en el vídeo y en las imágenes, el mirador de Tahuishco se amontonó de turistas y visitantes nacionales y extranjeros, cada uno con ese gran interés de valorar lo étnico de la selva peruana.grupo de danza tipica en tahuishco (moyobamba, peru)

Cuatro Poemas de Amor (para variar)

Publicado por El Caminante 24 enero 2010 Etiquetas: , , , , 0 huellas

Y nuevamente en Me Escapé de Casa, mi primer blog personal, regreso con la publicación de poemas, ahora amigos(as), todos de Amor; y aunque les suene ridículo a algunos, de Profundo Amor. Podrán leer cuatro poemas que escribí hace unos años también en mi vieja Pemtium III. Pero para qué más presentaciones si cuando terminen de repasar este post, sabrán lo que mi corazón ha sentido durante esas fechas… Así que, lectores y visitantes, ahí les dejo una “parte de mi alma” (sin intención cursi):


PRIMER POEMA


Figura Femenina
Tu esbelta figura despierta y activa mis sen
tidos
de un profundo letargo que finalizó tardío.
Tus curvas femeninas resaltan con estrechos vestidos,
verte así mi corazón se agita como en tormenta un navío.
Hasta del
mismo viento he tenido celos
cuando las brisas recorrían por tu cuello.
Hay instantes en cuando éstas hacen flotar tus pelos
y de lontananza observo un perfil de lo
más bello.
Tus piernas se asemejan a esculturas bien moldeadas,
al parecer el cincel del Escultor no dejó huella alguna;
desde la cintura a los pies están muy b
ien talladas
como la labor del viento del desierto en cada duna.
Tus pechos se erigen como dos montañas paralelas,
en donde
tus pezones se encaraman en la cima,
los cuales se hacen más notorios en noches gélidas,
pues ésta es una sensualidad que sólo en ti se arrima.
La fineza y exquisi
tez de tu cintura me embelesa
como el ruido vespertino del agua de una cascada.
Siento un cosquilleo inquietante en mi cabeza
al concentrar mi atisbo en los lados tuyos, mi amada.
Tu rostro alberga a la complacida belleza:
tus ojos, tu nariz, tu boca, tus mejillas, tu pelo…
todos te los moldeó el
Escultor con gentileza
como dádiva que te vino desde el cielo.

rostro de una mujer
SEGUNDO POEMA

Antesala

La tórrida ternura de tus manos
arrecia un incipiente deseo,
un plagar de florecientes impulsos
conglomera en mis cinco sentid
os,
el roce insinuante de tus dedos
pulula mis hormonas acumuladas.
Se alimenta más la fragua…
Se deshiela más el pudor…
Salado vertido de los poros,
viperinas son las lenguas,
aunque benévolo el desenfreno.
Almíbar degustado del óscul
o,
m
ezcla mísera en discreción,
la química dual de sustancias
produce homogeneidad corporal.
Raudos los palpitares.
Redobla
dos los suspiros,
más allá, más allá… el amor…
y sólo el amor, medrará el acto.
mujer hermosa
TERCER POEMA

Del Mar a Amar
Como la pausada brisa del ocaso marino
que provocó un rizado de olas espumeantes,
la que en la costa se detuvieron a paso cansino
marcando en la arena líneas serpenteantes.
Como el barco que n
avega solo en alta mar
va dejando una estela a su lento paso,
tal vez escogerá una dirección al azar
de la que virará impremeditado su trazo.
Como olas y arena de la playa me siento,
como estela y barco del mar me bamboleo,
ya que todos cambian con el soplo del viento
y con los rayos del astro rey me soleo.
Todo es un ciclo en la infinita naturaleza,
el cambio sigue su rumbo inacabable,
rumbo que sigue un sendero que nunca cesa
porque da vueltas rutinarias e interminables.
Ruego
que mi destino vaya a buen recaudo
y halle en su p
uerto un lozano amor
que acribille mi corazón con sus petardos
y que perdure como desde su espléndido albor.
Mi amada dándome bendición y suerte,
qué mejor sería en mi vida para sobresalir!
y sin temerl
e a casi nada, ni a la muerte,
sabré e
n el mar de la vida qué corriente elegir.mar
CUARTO POEMA

Te Espero
Puedo estar seguro de amarte una eternidad,
porque la eternidad desconoce los límites.
En ese tiempo puedo navegar tu inmensidad
y recibir cada señal de amor que me emites…
Te ofreceré mi universo de pensamientos
colmándote con los deseos de mi alma,
llenando a tu corazón con mis sentimientos
y reconfortándote con paciencia y calma.

¿Puedo sentirte sin tener tu cuerpo presente?
y, ¿percibo tus sensaciones al mismo instante?
Estare
mos siempre juntos aunque estés ausente
y trataré de tener tu ensoñada silueta por delante.
Sé que continuarás esperándome en vida nueva,
sé que jamás renunciarás al sueño que anhelas,
sé que todos los días al Señor con fe ruegas,
sé que por mí a tu ansiosa alma encarcelas…

Ignoro como suena el timbre de tu voz.
Desconozco el sonido de tus risas y cantos,
y sé que est
ando juntos se multiplicarán por dos
como el trinar de dos tórtolos en el campo.
Sé que en tu lucha con el Mal a veces sucumbes
y también sé que bregas por salir airosa,
¡rechaza las obscenas propuesta
s de los hombres
y no dejes lastimarte ni con el pétalo de una rosa!

Recuerda que años atrás pasabas por tu niñez,
recuerda que el pecado mundano en ti no había,
recuerda que en tus gestos poblaba la candidez,
recuerda la pura inocencia de aquellos días…
No distingo el olor de tu piel perfumada
ni el almizcle que destilan tus poros rezumados.
No penetro aún en los aposentos de tu morada
ni todavía me recuesto sobre tus táctiles prados.

Aún n
o me revuelco contigo frente a las brasas,
esperando que llegue el momento preciso…
Aún no acarician mis manos tus masas
ni mis dedos se pasean por entre tus rizos…
Solo espero el despejar de mi nefasto cielo
y el solicitado arribo de la vida nueva.
Solo espero inmutable tras
el dorado velo
que el venturoso soplo
de tu aura lo mueva.
chica en el lago
Y con eso acabo de mostrar cuatro de mis inspiraciones poéticas al mundo entero, puesto que en la web se abre cualquier puerta o rompe las fronteras (cuestión de que encuentren el sitio). Ya había llegado el día (o los días) que salga(n) de mis archivos personales algo que deseaba compartir con los cibernautas, una muestra de sentimientos y arte a la vez

¡Qué pasen un feliz domingo!; a lo que yo, estaré retornando el martes, siempre y cuando las prácticas pre-profesionales no consuman mucho tiempo. No se olviden de siempre visitar a este “loco de la Red” ;).

baños termales de san mateo (moyobamba)

A medida que restaba distancia a la poza de 43 C°, caminaba más lento, como si fuera a tocar la cabeza de un reptil. De niño, junto a mis padres, mi hermano, tíos y primos, habíamos entrado como Dios nos trajo al mundo, completamente calatos (sin ropa). Yo, y otros familiares menores, no pudimos resistir mucho tiempo dentro de estas aguas térmicas. Creo que por algún rincón o un álbum de casa están guardadas aquellas fotos. Quizás un día me atreva a subirlas a Internet, pero no directamente en este blog, puesto que, como ya lo manifesté varias veces, aquí evito de exponer demasiado el cuerpo, tanto de mujeres como de hombres… Supongo que ahora se estarán preguntando porqué mis parientes y yo nos bañamos de esa forma en un centro como ése. Sencillamente, porque en ese entonces, la afluencia de visitantes y turistas al complejo de los Baños Termales de San Mateo era escasa y entre nosotros no existía pudores. Hoy en día, sin embargo, los ambientes se atestan de personas y está prohibido el baño nudista. Colocaron un visible letrero que advierte que se debe usar ropa de baño adecuada, prohibiendo además mudar polos, enaguas, sostenes, faldas y bermudas de vestir. Así que están bien informados si quieren hacer una visita a los Baños Termales de San Mateo. Ese día no pude cumplir la última de las advertencias (no usar bermudas de vestir), dado que me fui a Moyobamba con una sola prenda corta para cubrir mi cintura y muslo: un pantalón de tela. Por “suerte”, la señorita de los cobros y el vigilante se percataron recién cuando ya me había bañado en casi todas las pozas y piscinas. Otro cartel (en español e inglés) indicaba que la capacidad limitada a las pozas de aguas calientes es de sólo 15 personas… Y, a continuación, en el siguiente párrafo, les hablaré de los beneficios y propiedades medicinales de las aguas termales:
poza termal de san mateo (moyobamba)Las aguas termales provienen de capas subterráneas de la Tierra, que se hallan a más temperatura, las que son ricas en distintos componentes minerales, tales como hierro, flúor, bromo, boro, sodio, cromo, yodo, arsénico, fósforo y silicio carbónico. Justamente por dichas propiedades, las aguas termales se utilizan desde hace siglos como baños para la relajación y la terapéutica, irrigación, inhalación, y otros muchos tratamientos. En lo referente a la cura termal, la duración promedio en la actualidad se suele situar de 3 a 7 días, aunque lo que más se recomienda para que el efecto del tratamiento llegue a ser duradero, se ubica en torno a 15 días. Y por esa serie de beneficios y propiedades, las aguas termales comprenden uno de los sistemas terapéuticos que, en las últimas décadas, adquirieron una mayor trascendencia en el mundo. Cuando se es expuesto a un baño termal, se recibe la acción directa de la temperatura a manera de shock, instante exacto en el que los minerales empiezan a absorberse en concentraciones pequeñas por nuestra piel. Una vez en el propio organismo, los minerales se depositan en el tejido celular subcutáneo, sitio desde donde intervienen activando el metabolismo orgánico a través del eje hipotálamo-suprarrenal. Su importancia radica en el juego rítmico que se provoca en la persona al someterse a un baño termal, materia que se traduce en tensión-relajación y actividad-reposo… Y, entre los beneficios y propiedades más significativos podemos encontrar los siguientes: a) Acción miorrelajante en las contracturas y rigideces neuromusculares, en especial cruciales en los tratamientos de re-educación músculo esquelética y las rehabilitaciones. b) Estimulan las defensas del organismo. c) Poseen poder calmante y analgésico. d) Depuran la sangre y acaban los productos de desechos y las toxinas por medio de la diuresis y la sudoración. d) Relajan el sistema nervioso. e) Reactivan el metabolismo retardado de los pacientes afligidos de reuma.
baños termales de san mateo (moyobamba, peru)
Bueno, y espero que después de que hayan leído sobre las maravillas que es capaz de hacer el baño termal en el cuerpo humano, les cogió las ganas de sumergirse en las aguas calientes de San Mateo (turismo termal), en la región Selva del Perú. Si sufres de dolores musculares o de huesos, si padeces de enfermedades estomacales o intestinales, entre otros males, una de las soluciones es darse un baño en la misma poza que yo, o las demás con menos temperatura, de acuerdo a lo que el cuerpo vaya aguantando. Cualquier persona, de cualquier edad, puede escoger la poza que desee o soporte, es decir, según en donde tenga mayores probabilidades de durar más minutos dentro. No recuerdo exactamente cuantos son los grados de la “más fría”, pero creo que es de 32 C°. Puede que me olvidé de fotografiarla. En el presente post, la imagen de la poza menos caliente que cargué, es la del final, de 34 C°. Si no cometo un error, la de 32 C° está en el extremo opuesto del complejo turístico de los Baños Termales de San Mateo. Y destaco que aunque estemos —al parecer— 100% saludables, no se debe desechar la oportunidad de experimentar un baño que más de un esquimal ansiaría, con agua mucho mejor que de la ducha de casa, ya que del lugar en donde estuve aquella tarde de Noviembre es totalmente natural, del fondo de las rocas, una Bendición de la Tierra… Y OJO: En San Mateo las aguas no hieden como en Oromina.
poza de los baños termales de san mateo, moyobambaLuego de bañarme en la poza de 43 C°, entré en otras y en las refrescantes piscinas, pero en dos ocasiones más, volví a la primera, hasta que al fin decidí regresar a Moyobamba, dando un último recorrido fotográfico y filmográfico por los ambientes. El vídeo con tomas editadas que subí al portal YouTube lo pueden reproducir debajo, y aguardo sus comentarios para el mismo o la entrada en todo caso. También, ahí les dejo un link de descarga de fotos en alta resolución, para compartir el recuerdo de mi visita a los Baños Termales de San Mateo con todo el que se somete a la lectura de los “testamentos” que narro.





FIN

La próxima visita turística que realicé el 7 de Noviembre de 2009 fue a un centro de recreación y relajamiento ubicado a solamente 5 Km de la ciudad de Moyobamba, los populares y valorados Baños Termales de San Mateo. Tras mi Paseo en Bote por el Río Mayo, aún estaba indeciso de a dónde ir. Si no me ocurría y animaba rápido qué sitio visitar, tendría que sólo volver a las instalaciones en las cuales se desarrollaba el XIV Festival de la Orquídea 2009. Sin embargo, eso no sucedió; porque me propuse seriamente a hacer una caminata hasta los Baños Termales de San Mateo, que por cierto ya conocía. Pero tenía tantas ganas de ir porque habían pasado años desde que estuve allí… Estaba subiendo con un señor las escaleras del mirador de Tahuishco, cuando se me vino tal idea. Como ya he apuntado al principio, la distancia en kilómetros entre Moyobamba y los baños (5), debo decirles ahora que desde donde me localizaba en dichos momentos era quizás el doble o más. La cuestión era que me encontré en una de las Puntas turísticas de Moyobamba, o sea, en un extremo de la ciudad; y la única ruta al recreo era primero cruzando por medio de la pequeña urbe amazónica. Así que, soportando un ardiente sol a un comienzo, me dirigí a pie a mi destino, haciendo dos paradas antes de salir de Moyobamba: en un cibercafé para pasar las fotos de la tarjeta de memoria de la cámara a la memoria USB, y en una bodega para comprar agua mineral y algunos bocadillos.
entrada a los baños termales de san mateo (moyobamba, peru)Una vez fuera de la ciudad, caminé por la angosta carretera asfaltada que hicieron hasta el centro de relajación y esparcimiento. Felizmente los rayos solares se vieron restringidos por la sorpresiva nubosidad del inicio de la tarde. Y una menuda garúa que duró poco bajó el calor de mi cuerpo… Fueron alrededor de las 2:30 p.m. cuando arribé a los Baños Termales de San Mateo, localizados en las faldas del cerro del mismo nombre. Para el ingreso a los ambientes se tiene que virar a la izquierda algo de 100 metros, y pagar 1.5 nuevos soles (los adultos) y 1 nuevo sol (los niños). Entrar con motocarros o autos cuesta 1 sol adicional. Baratísimo, teniendo presente que 1 nuevo sol equivale en torno a 0.3 dólares y 0.25 euros. De modo que gente extranjera, ¡qué esperan en venir a esta parte del Perú! Los Baños Termales de San Mateo están abiertos a cualquier turista o visitante que desee realizar una terapia curativa sumergiéndose en sus pozas de aguas calientes (de distintas temperaturas), o también a los que quieran refrescarse en sus piscinas luego de bañarse en las térmicas aguas o después de practicar una agobiante actividad deportiva, el cual se acercaba a mi caso, ya que caminar a paso redoblado diez o más kilómetros (los últimos en ascenso) se requiere de regular esfuerzo físico. No obstante, no me metí primero de golpe a una de las piscinas a pesar que tuve un poco de calor. Mi prioridad fue la poza más caliente del centro… pero mejor voy por partes, siguiendo el hilo de los acontecimientos.
piscina en moyobamba, peruFilmé y fotografié mientras entraba al complejo. Lo primero que vi fue unos cuantos medios de transporte estacionados, una losa deportiva (fulbito-basquet) y una piscina con bañistas de todas las edades. Observé también algunos plantones (como crotos, ficus y palmeras) sembrados en diferentes lugares. A la derecha de la entrada al segundo ambiente, había una tienda de artesanías de la región amazónica del Perú (precisamente de la vasta zona del Altomayo). Sólo tomé una foto del pequeño local, y seguí de frente, es decir, efectué un recorrido por los alrededores de los baños, antes de ir a pagar en la garita para que me permitan ingresar a cualquiera de éstos. Ahí, amablemente, me atendieron dos señoritas. Cuando aparecí delante de ellas, me descolgué la mochila de los hombros y la puse sobre el tablero. “Buenas tardes. Quiero un pase a los baños”, pedí rebotando la mirada de una otra. La que parecía menor se acercó, y abriendo bien los ojos, dijo: “Joven, sácate la ropa y deme sólo un sol y medio”. No pude evitar una sonrisa por la forma como se oyó la frase. Casi de inmediato, sonrojada, la muchacha también se rió, contagiándome. Sin preverlo había dicho algo que recuerda mucho a las “nocturnas de las esquinas”. “Descuida, amiga”, le dije. Un tanto más calmada, habló en voz baja: “¿No pensarás que soy…?”. “Para nada”, me apresuré en responder. “Es que soy nueva aquí, y…”, continuó, pero fue interrumpida por la otra chica, que le jaló del brazo y le cuchicheó algo por lo visto no muy agradable al oído. Luego, la entrometida insistió a que me apurara a los vestidores y que le entregara mis cosas para que las coloque en un compartimento del estante de atrás. Así que hice todo lo que debí, y me encaminé a escoger la poza más caliente de San Mateo. Tanta fue mi mala racha que no volví a ver a la joven de la frase graciosa por ningún lado cuando salí del cuarto para mudarse de ropa.
baños termales de san mateo (moyobamba, peru)Todavía era temprano en los Baños Termales de San Mateo, pues vi poca gente; la mayoría almorzaba o descansaba. Había dejado la cámara y el resto de mis pertenencias a cargo de la señorita inoportuna que ya no actuó tan amable cuando me dijo que no era de mi incumbencia el paradero de la otra. ¡Dónde diablos se encontró! Ojalá no la hayan despedido por culpa del quien escribe. Empero, no creo que sea para tanto. Tal vez la mandaron de comisión. En fin, eso es historia; por lo que traté de hacer lo mío: Buscar la poza de mayores grados… La hallé sin problemas. En ésta pusieron un letrero que decía “Bienvenidos POZA B 43 °C”. Me anticiparon que antes de sumergirse en dichas aguas, se tenía que dar un duchazo en unos chorros de agua fría (que las sentí frescas). Allí permanecí buen tiempo. El recreo turístico se iba llenando de cada vez más almas durante esos minutos.baños termales de san mateo, moyobambaContinúa...

desembarcando de un bote en el rio mayo (moyobamba, peru)

Había fotografiado a la gente saliendo de la embarcación. Justo en el lapso que el adolescente y el quien escribe nos detuvimos en medio del río Mayo, los rayos del sol se proyectaron con más potencia en esta parte de la Amazonía sanmartinense, que me obligaron a mojar la cabeza y el cuello. Permanecimos en la misma posición (con la proa y la popa dirigida a las orillas) hasta que el muchacho terminó de poner algunas cosas en orden, entre éstas, atar un curvado palo, que hacía las veces de mástil de la bandera peruana, de uno de los postes del techo del bote. Pero antes de que él irguiera uno de nuestros símbolos patrios a mejor vista, le pedí si quería que le fotografiara de pie en uno de los extremos del bote. Inmediatamente aceptó y posó sin la más mínima vergüenza, lo que me hizo pensar que era común que los turistas y visitantes le pidieran lo mismo que yo. ¿Qué aventurero no acostumbra a tener recuerdos de las personas que conoce en sus viajes? En toda mi mañana de recorrido por Moyobamba, el chico del bote ha sido el primer ser humano a quien pedí permiso para capturarlo con la cámara de forma directa. Por fortuna no se hizo de rogar como ciertos individuos a quien tuve oportunidad de conocer. Eso lo contaré en posteriores segmentos de este blog… Y luego de que la imagen del pequeño (o no tanto) conductor del bote quedó automáticamente almacenada en la tarjeta de memoria del trasto digital, volví a reclamar su colaboración, esta vez para que él disparara el flash sobre mí. Y así es como este bloguero consiguió otra foto en cuerpo entero.
bandera del peru en un bote en el rio mayo, moyobamba (peru)Después de orientar el bote río abajo, se inició el retorno al puerto de Tahuishco, y entonces me instalé de nuevo delante de la embarcación. A partir de ahí, sentiría acelerarse el tiempo; siempre es así cuando regreso de algún lugar (en especial natural), a pesar de que si paraba más veces que a la ida. Filmé y tomé fotos casi la misma cantidad de veces que en la primera mitad del paseo ecoturístico. Las corrientes de aire fueron menos fuertes y la temperatura ascendió unos grados, de manera que salpicaba mi cabello de forma más seguida, e inclusive bebí un poco de agua de la botella que guardé en mi mochila… “¿Cómo es que un muchacho ya cuenta con bote propio para pasear y transportar a la vez, a cualquier persona que se acercase al puerto?”, me dije. Yo ni siquiera poseía una motocicleta a nombre mío. De tanto pensar el asunto, no pude más con la curiosidad, y le pedí al chico que me explicara si era verdad que la embarcación era suya completamente. Esperé que me contestase con mayores detalles, pero sólo respondió diciendo una sola frase: “siempre ha sido mi bote”. Le creí, pues no mostró signos de mentira y hubo total seguridad en cada una de las cinco palabras que articuló. Lo siguiente que hice fue fotografiar el ondear de la bandera peruana. Ninguna de las tomas salió perfecta por culpa de la sobriedad del viento.bote surcando el rio mayo (moyobamba, peru)Cuando llegamos al puerto de la balsa cautiva, el muchacho detuvo otra vez el bote en la orilla, ahora para subir a dos personas de mediana edad. Éstos se sentaron bajo el techo de la nave, y desde que se instalaron no dejaron de conversar entre carcajadas. Rápido estuvimos nuevamente moviéndonos al mismo curso del río y a mayor velocidad que antes. Los árboles, arbustos, sembríos, pastizales, y toda la naturaleza en su conjunto, pasaron más fugaz ante mis ojos. Pero esto duró muy poco, ya que otro pasajero tuvo que “agregarse” al bote. Fue un joven campesino, quizá algo menor que yo, con cierta característica difícil de olvidar: tenía las axilas y todo el tronco apestosos. Pude aguantarle. Además, traía consigo un saco lleno de granos de café que era bastante posible que lo hizo transpirar tanto y, por ende, oler de una manera criminal. Como a tres minutos que se acomodó en el bote, la embarcación del Hotel Puerto Mirador pasó en sentido contrario a nosotros. Un buen número de sus tripulantes eran niños y el resto madres de familia. Filmé y fotografié su cruce a babor. Quise contar con otra foto luego de eso. El sujeto más cercano a mí era el hediondo, y si pedía a cualquiera de los demás que me capturara con la cámara, el tipo pensaría que lo estoy esquivando, o peor, que lo estoy discriminando. Así que me vi obligado a pedir su colaboración. Me tomó dos, la primera pésima pero la segunda se podría decir que regular. Le di las gracias mientras recibía el artefacto, el cual limpié después con mi polo sin que lo notara.
puerto de tahuishco (moyobamba, peru)Tras casi 25 minutos de paseo ecoturístico, alcancé ver el puerto de Tahuishco. Había menos botes que cuando partí, y sin darme mucha cuenta, la nave en la que estuve deslizándome por las aguas del río durante el final de la calurosa mañana, tocó tierra y cada uno se bajó, excepto su fiel servidor, que quiso dar una última contemplada de cerca al serpenteante Mayo. “Fin del paseo”, dijo con calma el muchacho desde tierra. “Lo sé”, repuse.


Y ahora, lectores, visitantes, seguidores y fans de Me Escapé de Casa, les dejo algo interesante, que ya es costumbre: un vídeo (colgado en Dailymotion) para que se entretengan. Aparte, más abajo, he dispuesto un link para que descarguen fotos en alta resolución del paseo fluvial (que subí a Megaupload).









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FIN

La embarcación avanzaba lento. Nadie tenía prisa. Los campesinos y la señorita, que al parecer era una familiar, platicaron amenamente de cosas personales. Las labores en sus terrenos o chacras, por lo visto, estaban bien cronometradas. Tampoco yo quería que el paseo se acabara en menos de lo que dijo el muchacho. Íbamos a la velocidad que en lo normal uno anda en bicicleta. Tras tres minutos aproximadamente de estar en el bote, pregunté al jovencillo si podía sentarme en la proa para sacar mejores tomas. “Claro”, contestó. Y, quien escribe, entusiasmado por observarlo todo desde adelante, se sentó en la punta frontal de la nave, sobre un tablón. La sensación térmica era inferior de la que sentí bajo el techo de la embarcación y en el Puerto de Tahuishco. El sol no había disminuido su fuerza, pero la brisa y la cercanía al agua refrescaron mi entorno, y para mi deleite, se manifestó un momento de paz y tranquilidad. El sudor de mi cuerpo y ropa se fue secando de forma progresiva. Por un tiempo indefinido estuve haciendo cuatro cosas: fotografiando, filmando, oteando los paisajes, y mojándome los pelos. Ni por un segundo me metí en la conversación de los demás pasajeros. Era como si no existieran hasta que la señorita con atuendo de turista me llamó desde atrás. Me entregó su cámara, pidiendo que les tomara unas fotos. Fue un cacharro mecánico el que dejó en mis manos, lo que me hizo suponer que vivía en algún pueblo de por allí, por donde la tecnología aún no llegaba como en Tarapoto. Posiblemente, la joven se dio el lujo de realizar un tour turístico o ecoturístico por el resto de la región San Martín, y en esos instantes estaba retornando a su hogar. Derivé que su “escapada de casa” estuvo inmortalizada en casi todo el rollo de la cámara, ya que sólo pude tomar dos fotos. “Con eso basta, amigo”, dijo. Rogué que el rollo estuviera lleno y que la cámara no se hubiera dañado. No alcancé ver el indicador de tomas y la chica de inmediato se puso a hablar con los campesinos, sin hacer el clásico apiñamiento para ver la pantallita del artilugio fotográfico, puesto que —como se los dije— éste era el de los “antigüitos”.paseo en bote por el rio mayo (moyobamba, peru)El bote seguía deslizándose a la misma velocidad y las nubes del cielo se fueron abriendo más, cubriendo de rato en rato la cara del astro rey. “Creo que ya es hora de tener también una foto en este lugar”, hablé entre dientes. Así que disparé el flash varias veces a mi rostro, pero al final, ninguna de las imágenes me gustó tanto como realmente deseaba. Si no se veía bien el ambiente de los alrededores, las fotos no tenían mucho sentido, aparte de que las facciones del autor de este blog, de cerca asustan a cualquiera. Y por lo que, mi siguiente movimiento es lo que todos ya suponen: Pedir a la joven que me devuelva el favor. Sentado en la proa y dando la espalda al horizonte que se extendía río arriba, la muchacha me tomó una excelente foto ecoturística, un cuadro más en la bella Amazonía peruana, en mi hermosa selva que esconde miles de aventuras.
paseando en bote por el rio mayo (moyobamba, peru)La corriente del río Mayo se mantenía parsimoniosa, buena para cruzar a nado de punta a punta sin ningún problema. Desde que fui fotografiado, transcurrió poco hasta que llegamos a detenernos unos minutos cerca a una plataforma flotante que servía de transporte de un extremo a otro del Mayo, y la cual se deslizaba mediante la fuerza del agua con la ayuda de un sistema de cuerdas y poleas. Había visto un ingenio similar antes en la misma región San Martín. Encima de estas plataformas incluso se hacen pasar vehículos, tales como autos y motocicletas. Y justamente, a la hora que el bote se paró en la orilla del río, un joven descendió de la balsa cautiva conduciendo su moto y un señor levantando su saco con arroz. Éste último se aproximó al bote para ayudar a bajar una carga que los campesinos pusieron a su responsabilidad. Por un pelo no dejamos al perro que se había bajado de la nave fluvial para revolcarse en la orilla. Éste se lanzó al río, y su amo y yo le subimos al bote agarrándolo de las patas… En tanto seguimos el paseo, al menos para mí, porque para los demás pasajeros era una “actividad” cotidiana, fui divisando cada vez más ancho y elevado al más famoso cerro de todo el Altomayo, el morro de Calzada, que hace meses atrás lo escalé en tiempo récord. Les invito a leer aquella aventura; sólo tienen que cliquear en el último link que habilité. Así como viajar en bote durante unas horas hasta lo profundo del bosque del Altomayo (la dirección a éste es por la que iba esa mañana), practicar trekking en el morro de Calzada también es una aventura llena de emociones. Lo primero espero consumarlo este 2010. Dios quiera que no sólo conozca hasta cierta altura del río Mayo, como lo hice ese sábado 7 de Noviembre del año que se acaba de ir. Lo que los turistas deben saber bien, es que el clima en esta zona del Perú es caprichoso, nunca lo predecirás con exactitud. Durante el paseo que tuve, por unos momentos, el cielo se envolvió de bastantes nubes que creí que iba a llover; sin embargo, el sol brilló de nuevo, y tan fuerte, que me chamuscó más la piel.
morro de calzada desde el rio mayo, moyobambaEl chico manejaba el bote por el lado derecho, como si fuera un chofer yendo por la carretera. Ya sea en tierra o en agua se debía de conservar la derecha para evitar accidentes. Pasamos una canoa vacía, que flotaba amarrada de un palo en la orilla. Y apenas unos metros más arriba, escuché a uno de los campesinos gritar por encima del ruido del motor del bote. “¡SÓLO DÉJANOS AQUÍ!”, fue lo que pronunció con total claridad. El chibolo obedeció, y ágilmente hizo una maniobra para ubicar la proa y estribor en la ribera. Toda la gente de campo bajó a tierra, y al final solamente quedamos dos personas en el bote: el muchacho que conducía y yo. Ya eran como 15 minutos que había estado paseando, por lo que el dueño de la pequeña nave decidió dar media vuelta.
canoa en el rio mayo (moyobamba, peru)
Continúa...

El 7 de Noviembre de 2009, a eso de las once de la mañana, bajo un ardiente y sofocante sol, descendía con un poco de prisa por unas zigzagueantes escaleras. Sin aún con ganas de hacer algo especial, me dirigía al puerto de Tahuishco, principal puerto fluvial de la ciudad de Moyobamba, departamento de San Martín (Perú). Minutos atrás que salí del local donde se desarrollaba el XIV Festival de la Orquídea 2009, ubicado —en esos momentos— arriba y a espaldas de mí, en el mirador turístico (y boulevard a la vez) de Tahuishco. Mientras más cerca veía a las pardas aguas del río Mayo, más me provocaba tirarme de la orilla. La bajada de las gradas de concreto no fue tan corta como pensé, y cuando llegué a la ancha calle horizontal que acababa en el borde del agua, tenía el cuerpo tan empapado de sudor que me saqué el polo para exprimirlo. Antes había pasado debajo de una gigantografía sujeta de dos postes de luz que daba la bienvenida al puerto de Tahuishco y a cierta distancia de unos restaurantes (a la derecha) y unos tambos al aire libre donde vendían comida regional (a la izquierda).ingreso al puerto de tahuishco (moyobamba, peru)En el puerto de Tahuishco había como una docena de botes atados con sogas en sendos palos clavados en el barro semi-seco de la orilla. Algunas de las embarcaciones tenían techo, ya sea de hojas de palmeras secas o de madera. Todos los botes que vi, se deslizaban por motor. Los más grandes permanecían flotando al pie de unas gradas que terminaban en el canto del agua. En uno de ellos colocaron banderines sobre su techo, la del Perú era el de mayor tamaño; detrás había la de países de distintos continentes. Entre aquellas aprecié uno de Japón, Argentina y Francia. En cuanto al otro bote, éste pertenecía al Hotel Puerto Mirador, que tiene sus ambientes en la misma ciudad de Moyobamba. Quizá el primer bote también era propiedad del mencionado centro de servicio habitacional. No estoy muy seguro de eso. Tal vez si en esos instantes hubiesen estado turistas o huéspedes a bordo de ambas naves, lo hubiera comprobado. Más tarde, ya paseando por el río, sólo me cruzaría con la embarcación que mostraba el nombre del hotel con su logo al costado (una mariposa)… Las orillas del Mayo estaban casi vacías de gente. Una o dos veces arribó otros botes con unas cuantas personas. Recuerdo a un grupo de conversadores uniformados que descendieron a tierra. Fueron algo de diez obreros con chaleco y casco naranjas que probablemente venían a almorzar luego de trabajar de la construcción o reparación de algún reservorio de agua o un canal de regadío. Así lo deduje, dado que a apenas unos metros de las márgenes del río Mayo, había una gran extensión de arrozales y demás cultivos que requerían de bastante agua o humedad. Fotografié y filmé la ribera y los árboles de la costa opuesta. Después, bebí el líquido elemento de una botella que llevé en mi mochila.botes en el puerto de tahuishco (moyobamba, peru)Mientras decidía si zambullirme en las frescas aguas del río Mayo, oí el llamado de un niño (casi adolescente) desde uno de los botes medianos. “¡Amigo, le doy un paseíto!”, gritó alzando los brazos. De inmediato apunté a mi cuello con el índice estirado, y dije “estoy aguja, chibolo”. Para los que no conocen el gesto y la jerga, les digo que significan lo mismo: con nada o poco dinero. Pero el muchacho no se rindió, y siguió insistiendo, tratando de convencerme de que ser testigo de los paisajes en torno al Mayo es una experiencia que muchos turistas de cualquier parte del mundo desearían vivir, hasta el punto de considerarse una aventura, pese al corto tiempo del paseo y la escasa distancia recorrida. Confesó que lo más importante de esta vuelta por aguas moyobambinas es la paz que se siente y el aire puro que se respira, cosa que comprobé ya que al final quedé atraído por experimentar lo que el jovencillo prometía. De modo, que sin más titubeos, abordé su bote. Antes, al estar todavía en tierra, dijo que el “viajecito” sólo me costaría 5 nuevos soles y duraría alrededor de 20 minutos. Iríamos río arriba hasta unas alturas desde donde se avista el morro de Calzada; luego daríamos media vuelta. El bote al que me subí era una embarcación cómoda y conservada, aunque tenía la pintura un poco descolorida y manchas y restos de fango y moho. No obstante, eso era lo de menos. Suficiente con que no tenga orificios en el piso.
motor de un bote en el puerto de tahuishco (moyobamba, peru)Cuando pisé por primera vez en el bote, éste se tambaleó a los lados y el barro de la orilla se vio arrastrado. “Toma asiento”, dijo el chico. “Espera un ratito, que allí vienen más pasajeros. Ellos regresarán a sus fundos nomás. Los traigo y los llevo muy seguido”. Así fue. Después de un minuto, intervalo de tiempo que aproveché en tomar fotos, filmar y mojar mi cabello, cuatro campesinos (tres hombres y una mujer) y una señorita con ropa de viajera fueron ocupando los demás asientos. Un perro también se metió al bote, jadeando y moviendo la cola. El muchacho subió al último y preguntó si todos estábamos listos. Los seis asentimos, e incluso el can lanzó un ladrido. Enseguida, el dueño del bote se paró a un borde de la popa para prender el motor. Lo logró en el segundo intento. De forma rápida, orientó la hélice de tal manera que la nave se alejara de la orilla, y posicionara la proa hacia el frente, en contra de la corriente del Mayo. El paseo ecoturístico había dado inicio. Era creo que la quinta ocasión en que me deslizaba en esa clase de transporte por las aguas de un río o laguna. No dejé de “sacarle el jugo” a la cámara. Hubiese querido poseer dos en esos momentos. Cuando estaba grabando vídeo, quería fotografiar, y cuando sacaba las fotos, quería filmar. ¡Qué locura! Al levantarme temprano aquel sábado, ni siquiera me imaginé que estaría paseando en bote a más de 100 kilómetros de casa antes del mediodía.en bote en el rio mayo (moyobamba, peru)
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