Carretera Fernando Belaúnde Terry, rumbo a Tioyacu, Rioja

Mientras restaba distancia a mi destino, sentado en la motocicleta del vendedor de almuerzos, corría el riesgo de caerme del vehículo, dado que no me asía de nada. Acuérdense que tenía ocupadas ambas manos: con una agarraba un tablero con papeles presionados en éste y con la otra cogía la “grabadora de recuerdos”, la Casio Exilim de 8.1 Megapíxeles. Los casi diez minutos que estuve con el trasero posado en el cuero, el conductor no hizo ningún movimiento brusco o ninguna maniobra que implicara un balanceo violento. Sentía tranquilidad porque todo estaba yendo según lo planeado. Hasta ese entonces, que aún faltaba regular para las 12:00 p.m., había avanzado la mayoría del camino hacia la naciente del río Tioyacu, sin problemas fuera del tropezón que tuve cuando recién salí de Moyobamba a tirar dedo por la carretera. Y además, hasta esa hora, el “aventador” más amable fue el cuarto, la persona quien dirigía el manubrio. Éste era más abierto a la charla que los motocarristas. Tan abierto, que incluso se animó a hablar de sexo. “Las hembritas en Rioja son muy calentonas. Nunca en mi juventud me ha sido tranca (difícil) conseguir una… Hasta ahora que ya soy tío, las bebes no dejan de seguirme. Será porque me manejo una buena…”, fue algunas de las frases que se atrevió a compartir con este blogger. Quizás les suene un poco subidas de tono a ciertos lectores o visitantes; pero lo que acabo de escribirles aquí, es lo más suave que pudo decirme en temas de machos. Y cuando le pregunté sobre su mujer, ni se imaginan las palabras que escuché de su boca, a esas si llamaría con razón subidas de tono… Y hay una cosa —muy peculiar— que recuerdo a la perfección que me dijo al despedirse: “Espero que tengas suerte con una flaca en Tioyacu. Si el agua no está muy fría hoy, podrías hacer un pato yucuna con ella”… Amigos y amigas, pato yucuna significataráaaaaaanhacer el amor (o tener relaciones sexuales) dentro del agua.

En motocicleta con Yuliana Calderón hacia la naciente del río Tioyacu (Rioja Perú)
Me quedé de pie unos instantes a un lado de la carretera, viendo irse al coloquial sujeto por el ramal que mencioné a realizar su delivery. Lo fotografié y luego filmé la Belaúnde Terry desde mi posición. Abrí la mochila y tragué un poco de agua. Sólo un poco. Acto contínuo, empecé a ir en “línea 11”, “full piernas”. La ex-Marginal de la selva seguía derecha por un kilómetro más o menos. A pesar de la nubosidad del cielo, inexplicablemente, percibí que la temperatura subió uno o dos grados Celsius. Tal vez la sentí así porque acababa de bajarme de la moto... Metí la cámara en el bolsillo sin dejar de caminar. Mostraba el pulgar con el brazo extendido por cada vehículo que venía. Ya no me importaba qué tipo fuese. Creo que, en sólo el final de una mañana, me había cancheado (hecho ducho o acostumbrado) en esto de “tirar dedo”. En esta ocasión pasaron como cinco minutos hasta que logré detener a alguien. Era una motociclista que conducía a una velocidad impresionante. Se paró a veinte metros adelante. Una distancia considerable. Sabía, o derivé, que la conductora era mujer porque una cortina castaña de cabello flotaba con el viento detrás y por debajo de su casco negro. Me acerqué corriendo. Vestía casada y jeans, y del cuello colgaba un maletín. Ya, delante de ella, se fue quitando el casco. “Hola”, dije. “Qué bueno que se haya dete…”, me callé de repente. Pues, la chica que tenía ante mis ojos, era una antigua compañera de la universidad. “Hola…”, saludó. “¿Cómo es que te encontré por acá?”. “Ni idea…”, dije. Su nombre es Yuliana Calderón y había llevado algunos cursos con ella, pero egresó antes que yo. “Estoy repartiendo unas proformas de sistemas”, mentí, pues, como les conté, ya había terminado ese trabajo. “Pero, antes de ir a Nueva Cajamarca, quiero hacer una parada en el pueblo de Segunda Jerusalén y conocer Tioyacu”, seguí explicando. A continuación, declaró que iba rumbo a Nuevo Cajamarca a ofrecer créditos de la Financiera Edyficar, empresa donde se desempeñaba de analista; y ahora, en vista que me encontró solitario en media carretera, se brindó llevarme hasta la entrada del recreo turístico de la naciente del río Tioyacu. Más satisfecho, no podía estar en esos momentos.
Sitio web de Financiera Edyficar
Contento de haber coincidido con una conocida, monté la motocicleta. Yuliana esperó hasta que estuviera seguro para acelerar e ir como alma que lleva el diablo. Parecía que tenía buen tiempo en el afán de las carreritas. El famoso dicho de “mujer al volante, peligro constante” quedó inválido tras comprobar que mi ex-compañera de clases resultó conduciendo tan o más hábil que un hombre. Los cuatro “jaladores” anteriores eran unos novatos al lado de Yuliana. Aquí, en este post, subí dos fotos del tiempo en la moto. En unas escenas del vídeo final, podrán apreciar la velocidad a la que me transportaba mi amiga. Las corrientes de aire que impactaba sobre mi rostro eran como el aventar de cien ventiladores. Muchas veces era imposible evitar que sus pelos se enredaran en la cara o entraran en la boca de quien escribe.
En moto a la naciente del río Tioyacu (Rioja Perú)
La “ama de la carretera” me contó que ésta siempre había sido una de sus rutas de trabajo y que varios de sus clientes vivían en Nueva Cajamarca, más de la mitad de ellos bodegueros o ambulantes. Expuso también que aún no se titulaba de ingeniera por el compromiso que cumplía durante esos meses… Y luego de que Yuliana informara a este aventurero sobre sus asuntos de trabajo y estudio, hice lo mismo de los míos. “Formo parte de un grupo de compañeros de la carrera, los cuales pensamos crear una empresa de desarrollo de sistemas y venta de equipos de cómputo, el nombre tentativo es Ingeniería en Servicios y Soluciones Informáticas, ISSI”, ha sido más o menos lo que le fui detallando. “Además, todavía estoy sin sustentar mi informe de ingeniería. El año que viene lo haré sí o sí. Se titula Sistema Experto de Detección y Tratamiento de Enfermedades y Plagas del Cacao en la Región San Martín”, acabé diciéndole el nombre de mi informe para titularme, mientras el caserío de Nueva Jerusalén aparecía a lo lejos.SISTEMA EXPERTO DE DETECCIÓN Y TRATAMIENTO DE ENFERMEDADES Y PLAGAS DEL CACAO EN LA REGIÓN SAN MARTÍN
Continuará...

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