Llegué a una altura en donde las orillas del río Tioyacu, por el momento, estaban solitarias, no habían turistas ni visitantes por los alrederores. Únicamente, yo era quien pisaba las resbalosas rocas, cogiendo la cámara fotográfica con sumo cuidado. Los zapatos que mudaba, a pesar de tenerlos apretados, servían de algo para equilibrar mis movimientos por el pequeño roquedal, ya que las suelas eran semejantes a la superficie de los neumáticos. No vestí calzados de marca, pero al menos me fueron útiles en aquellos minutos. Mi sueño es caminar con unas Hic-Tec originales, así tendría unas zapatillas adecuadas para cualquier terreno, que aparte de usar ese par de forma exclusiva durante mis andadas por el ancho y vasto mundo, me duraría muchos años. Por lo que sé, estos resistentes calzados no son aptos para los de bolsillos cortos. Con decirles que cuestan unos varios cientos de dólares, ya es más que suficiente para tumbar a la mayoría de interesados por la moda cara, y al mismo tiempo no dispongan de recursos como para darse el lujo de vestir siempre bien, en vez de comer o dormir… ¡No sé cómo! ¡Pero tengo que comprar unas Hi-Tec! Si algún día este sitio alcanza la fama, cobraré a la industria Hi-Tec por el asomo de publicidad que acabo de hacer…
Curso de agua del río Tioyacu (Rioja, Perú)
Naturaleza en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Perú) 1
Naturaleza en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Perú) 2
Gradas de piedra en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Perú)
El recreo turístico naciente del río Tioyacu estaba siendo barrido por las tomas fotográficas y fílmicas de la cámara que tenía esa tarde. A partir de mi ubicación en el complejo, a la 1:00 p.m. poco más o menos, no me encontraría con ningún mortal hasta haber pasado en torno a media hora. Nadie, ni animal ni humano, entorpecería mi trabajo. Dejé a todos unos metros cuesta abajo, y cuando terminé de recorrer las márgenes accidentadas del Tioyacu, me alejé un tanto de las aguas para seguir la subida por el sendero de piedras, ahora convertido en unas gradas ingeniosamente construidas a través de la floresta. A los lados crecían árboles de tallos delgados y nudosos, con sendas lianas y plantas de distintas formas y tamaños. El suelo en el cual el bosque tenía su lecho, se hallaba conquistado por oscuras rocas cubiertas con una húmeda capa vegetal de color verde claro. Es increíble la manera en que ciertas raíces de árboles llegaron a enterrarse por las angostas oquedades de las rocas, y las que no pudieron, tuvieron que adaptarse, enredándose en las mismas. Se respiraba un aire más fresco y puro. La fragancia de la naturaleza se hizo muy reconfortante, más que en los ambientes dejados a mis espaldas. A veces, pero cada vez con menor frecuencia, batían suaves brisas con el olor de la garúa reciente. Melodiosas y pequeñas quebradas corrían por esta parte. Había tanta paz, que no creía que fuera muy normal. Una pieza no cuadraba. Presentí algo malo. Algo que dañaría toda la belleza del entorno. Y este presentimiento no se hizo esperar más tiempo. Lo había visto venir, poco a poco, desde decenas de metros atrás. La lente de la cámara, casi al ritmo de mi propia mirada, capturaba escenas que no me irían gustando.
Naturaleza en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Perú) 3
Naturaleza en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Perú) 4
Canal artificial en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Perú) 1
Canal artificial en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Perú) 2
Filmé mi ascenso por la escalera de piedra. Ésta se hacía más encumbrada. De repente, tanto a través de la lente del artilugio como por mis ojos, a una veintena de metros a la mano izquierda, observé lo que me temía que estropearía la naturaleza en la naciente del río Tioyacu: canales de cemento y tuberías PVC. Eso sólo significaba una cosa: ahora, y para molestia de muchos conservacionistas (me incluyo), el curso del Tioyacu ya no era como inicialmente fue, pues lo desviaron por medio de conductos que gente inconsciente mandó construir. Al fin entendí el desigual descenso de las aguas. Me equivoqué al pensar que las quebradas eran producto de la formación geológica de hace millones de años, sin embargo, la edad de éstas apenas quizás rozaba el par de décadas, después de que erigieran esos condenados canales. Puede que en un pasado no tan lejano, el ancho del río Tioyacu comprendía todo cuanto veía a los costados, pudiendo ser evidencia clave la escabrosidad del terreno, revestido de musgosas y resbaladizas rocas. La baja altura de los árboles también podría ser otra prueba de que antes, no mucho tal vez, este hermoso río peruano bañaba esta desigual zona… ¿Cuánto habrá cambiado este esplendoroso rincón de la Amazonía sanmartinense…? Y, mientras seguí caminando, creí que el disgusto quedaría sin crecer. “¿Qué podría arruinar más este lugar?”, recuerdo que farfullé. Casi de inmediato me arrepentiría de haber dicho eso. Los canales y algunos de los “cuadros” que muestro durante estas líneas, puede que no malogren tanto el recreo turístico, pero de lo que resulté ser testigo a continuación, en el transcurso de mi paso por un puente de madera y minutos después, realmente no tiene perdón. Evité de poner en este post las imágenes en “vista rápida”, pero si desean ver el lado horrible de Tioyacu, pinchen los dos botones rectangulares que están debajo. Además, en el vídeo que pondré al final del resumen de esta narración, lo verán sin censura: una horrorosa represa.
Tuberías en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Altomayo, Perú) 1Tuberías en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Altomayo, Perú) 2
Río Tioyacu cerca a las tuberías (Rioja, Perú) 1
Río Tioyacu cerca a las tuberías (Rioja, Perú) 2
Caimán de piedra en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Perú) 1
Bueno, no hablaré más al respecto, de lo que traté en el anterior párrafo. Así que, continuaré, salteando lo espantoso: El sendero seguía horizontal, ya no era empedrado, sólo despejado de pasto y algo arenoso. El Tioyacu corría a mi derecha. O no sé si debería decir “corría”, dado que parecía que el agua estaba inmóvil. Para comprobar si la represa era la causante de tal atrocidad contra la naturaleza, tiré una hoja al río. ¡Gracias a Dios que descendió…! Atrás quedó una escultura de piedra que siempre había querido conocer desde que la vi navegando por Internet. Pero, como suelo hacer en salidas que difícilmente pueda tener percances, dejé lo mejor para el último. Cosa que llegué a realizar dentro de poco tiempo. Di media vuelta de mi caminata por el sendero cuando creí que había andado lo suficiente, y fui directamente a fotografiar al animal de piedra que pueden apreciar en las tres últimas tomas, aunque en la tercera de éstas solamente sus prominentes dientes. Emborroné la parte en donde está una joven en traje de baño. Lo hice, porque luego que se diera cuenta que le apunté con la cámara, me reclamó por “atrevido”. ¡La put…! Ni que estaría desnuda. Pero por cuestiones morales, siendo serio frente a su exigencia, volví a usar el software de edición... si bien, no para el Facebook. ¡Shhh…!
Caimán de piedra en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Perú) 2
Dientes del caimán de piedra en el Centro Turístico Naciente del Río Tioyacu (Rioja, Perú)

Continuará...

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