22 abril 2020

Publicado abril 22, 2020 por con 0 comentarios

El Principito: La Mujer que inspiró a Saint-Exupéry a escribir sobre la rosa


El nombre de Antoine de Saint-Exupéry tal vez no les suene muy conocido, pero si les digo que él es el autor de “El Principito”, muchos que han leído el libro sin duda lo recordarán. Y es que el escritor francés tuvo una musa inspiradora para crear su gran obra.

Si bien algunos la creían una “seductora cazafortunas”, la verdad es que Consuelo Suncín-Sandoval Zeceña flechó el corazón de Antoine, tanto que lo motivó a escribir "El principito". Según algunos círculos críticos, esta novela infantil-filosófica “no es más que un relato de su atormentada relación matrimonial que duró trece años y en la que su mujer es la rosa”.

Pero, ¿Quién fue Consuelo? Consuelo Suncín-Sandoval Zeceña es natural de El Salvador. En 1930, cuando conoció a de Saint-Exupéry ya era una mujer que había pasado por el divorcio y enviudado.

La BBC Mundo pudo entrevistar a la escritora Marie-Helene Carbonel, en la que contó que pudo leer las cartas y documentos personales de Consuelo y de los que a través de su libro “Consuelo de Saint-Exupéry, una novia vestida de negro” revela muchos datos interesantes sobre la tormentosa vida de la pareja, los mismos que se mencionarán en seguida, al menos los más llamativos:
  • La salvadoreña conoció a Antoine de Saint-Exupéry en Buenos Aires, Argentina, en 1930. El enamoramiento se dio de inmediato.
  • Pasó un año hasta que se casaron, convirtiéndose ella en condesa.
  • Pese a los encantos de la mujer, padeció mucho para que la aristocracia francesa la aceptara. Es más, los parientes del escritor nunca tenían tiempo para Consuelo.
  • Fue avergonzada por su cuñada Simone de Saint-Exupéry, tildándola de “mujerzuela”.
  • En los manuscritos de Consuelo “Memoria de la rosa”, rememora sus 13 años amargos años de matrimonio con el francés. En estas páginas, ella revela que Antoine de Saint-Exupery era un hombre egoísta, infantil, cruel, que las amantes no le faltaban y que la relación entre los dos fue calificada de tormentosa.

Tras estas confesiones, se piensa que “El principito” es un símbolo de la propia vida de Saint-Exupéry, de sus dudas y su encuentro consigo mismo. Además, se delibera que es una alusión a la inquieta relación con Consuelo, que fue la musa que lo inspiró a escribir sobre la rosa en su obra cumbre.

Lo que la Marie-Helene Carbonel describió en su libro fue: “La rosa es Consuelo. Los tres volcanes son los volcanes de El Salvador. Los baobabs son las ceibas a la entrada del pueblo de Armenia, en El Salvador. La rosa que tose es Consuelo, que sufre de asma, que es frágil y por eso está protegida bajo una campana de cristal”.

Para la biógrafa, se quiso mostrar “El principito” como un cuento para niños, pero en realidad es una novela que Antoine de Saint-Exupéry escribió para pedir perdón a Consuelo.

Ahora sí que todo tiene más sentido.


Fuente: BBC
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