10 junio 2020

Publicado junio 10, 2020 por con 0 comentarios

La curva de contagios y la de muertes no es lo mismo. Ya llegamos a la meseta. (Coronavirus en el Perú)


La curva de muertes se prolonga y tarda en solucionarse ya que el tiempo es un factor clave, pues hay muchas personas internadas o en estado de recuperación en sus hogares. Entendamos cómo funcionan las curvas de las estadísticas del Coronavirus. El Perú actualmente ya se encuentra en la meseta. Un experto nos explica sobre el modelamiento de las cifras de la pandemia.
La mayoría de los peruanos están indignados porque las autoridades no dejan de asegurar que ya hemos llegado a la meseta, mientras la cifra de contagiados y la de fallecidos no paran de subir. No es difícil de entenderlo: el ritmo de estas dos curvas tiene una diferencia de mínimo dos semanas. Acá te explicamos el por qué y el cómo.



César Munayco, director de Investigación Epidemiológica y Evaluación de Intervención en Salud, declaró a agencia Andina: La curva de casos nuevos no va a la par de la curva de fallecidos. Lo mismo ha pasado en Italia y España. Cuando el número de nuevos casos comienza a bajar, el número de fallecidos comienza a bajar también, pero recién luego de dos a cuatro semanas.

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Mantuvo que si una persona está muy enferma en este momento, por ejemplo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), no se supone que va a morirse hoy, pues podría ser de 10 a 15 días. En consecuencia, inclusive de que ningún caso nuevo de COVID-19 se registre durante tales días, podría aumentar la cifra de muertes, puesto que eran personas que se encontraban en un proceso que inició antes y el desenlace vendrá luego.
Agregó que es crucial comprender que se refiere a procesos o curvas diferentes, la de contagios y la de muertes, la primera es más rápida que la segunda. La curva de fallecidos se prolonga y tarda más en resolverse debido a que un factor muy influyentes es el tiempo que los enfermos estén internados. Ambas curvas tienen un desfase de como mínimo de dos semanas, pero puede ser hasta más. Solamente cuando tengamos menos casos nuevos, se va a proyectar que en dos semanas a más habrá menos casos en UCI y menos fallecidos, apuntó Munayco.

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Sin ser militante de ningún partido, el experto señaló que Martín Vizcarra “no se inventa las cifras” en el momento que asegura que la curva de contagios está desacelerando o que ya estamos cerca de la meseta. Los números que informa en sus conferencias o entrevistas las proveen el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud, en el cual se monitorea de forma minuciosa la pandemia y su tendencia. Todas estas cifras, de ser precisas, podemos decir que ya llegamos a la meseta.


LAS PANDEMIAS NO SON ETERNAS

Gracias a su vasta experiencia en la investigación de enfermedades infecciosas, como la influenza, Munayco revela que cualquier epidemia consta de tres fases: Crecimiento, pico y descenso. Indicó que “ninguna es eterna”.
Los casos irán apareciendo durante la fase de crecimiento, llegan a su máximo crecimiento durante el pico, y finalmente, llegan a cero o se mantiene en una cifra inferior por mucho tiempo durante el descenso. Generalmente, en todo el país, se pasó la primera fase y nos hallamos en la segunda, que viene a ser el pico. En ciertos lugares ya se entró a la tercera fase, que es el descenso, dijo.

Luego detalla que “los balances no son blanco o negro” dado que la pandemia no arrancó el mismo día en todas las regiones. Esto sucede hasta dentro de ciudades con mucha densidad poblacional como Lima Metropolitana, que a su vez conglomera un tercio de los habitantes del Perú. El experto muestra que allí “conviven” varias pandemias, distribuidas por distritos. Por ende, la fase nacional es la suma de cada una de las curvas regionales.

Específicamente, es así que mientras Ica y Arequipa son regiones que ahora están experimentando la primera fase de la pandemia, o sea de crecimiento; Loreto y Ucayali ya se encuentran en la tercera fase, ya que llegó su tope y su cifra de muertes ha ido bajando.

Con un doctorado en salud pública y modelamiento matemático en los Estados Unidos de América, Munayco refiere que aunque, generalmente, el panorama comienza a dar mostrar resultados alentadores en determinadas zonas del territorio nacional, no debemos aún celebrarlo.

En Piura, que ha sido una de las regiones que iniciaron con la epidemia, todavía no se ve un descenso franco de casos. Tumbes viene a ser otra región que empezó casi igual con Piura — lo mismo que Lambayeque y la Libertad— y todavía no desciende de forma franca.

¿El motivo? Los hábitos de las personas, básicamente, porque el virus no está en el aire, pues se mueve de persona en persona. Cumplir las normas es crucial en todos los estamentos.

Por ejemplo, si yo utilizo mascarilla y la otra persona igual, además conservo mi distancia, la posibilidad de que me contagie será solamente de 5 por ciento. En cambio, si la otra persona no usa la mascarilla, aunque yo la use y mantenga la distancia, la posibilidad de infectarme va subir a un 60 por ciento. Son dos cosas fundamentales, junto al lavado de manos, para protegerse mientras no exista una vacuna, expuso el experto.


MÁS GENTE EN LAS CALLES

Munayco reveló que el impacto de la mayor cantidad de personas que se están viendo en las calles será luego de dos a tres semanas, puesto que si hubo trasmisión recién habrá síntomas de 4 a 5 días y, en caso de empeorar, acabará en un hospital prolongando el crecimiento de la curva.
Acerca del Número Reproductivo Básico (NRB), más conocido como R, dijo que se redujo, pero todavía debe seguir bajándose a menos de 1 en todo el territorio nacional. Recordemos que el NRB se refiere al promedio de personas infectadas después de permanecer en contacto con otra que estuvo contagiada, así que este número reproductivo se encarga de medir la trasmisión de la epidemia a lo largo de toda la evolución y tiene que ver con cuántas personas susceptibles por infectarse quedan.

El profesional fue muy preciso al mencionar que al inicio de la curva epidémica se calculó que el R para Lima era de 2.3, o sea, que un caso infeccioso contagiaba a por lo menos dos personas, pero serían mucho más. En tanto más grande es este número, va a ser peor. El sarampión, por ejemplo, tiene un número básico de reproducción de 15, por lo que cada persona con sarampión podría infectar a otras 15 más.  

El número cambia de acuerdo a la densidad de la población de una ciudad, cuánto es el contacto entre personas y si se tomaron las medidas preventivas.

El famoso R del que hablaba el presidente es justamente este indicador, que en Lima está entre 1.1 y 0.9. Fluctúa porque se toman más pruebas y el indicador se actualiza. Se busca bajarlo por debajo de uno. Lo calculamos todos los días. El descenso más importante comenzó a observarse a los 40 a 50 días de la cuarentena. En ciertos lugares como Santa Anita y El Agustino ya está abajo de 1.

Aunque las curvas de nuevos casos y fallecimientos se han desacelerado en algunas regiones, la población tiene que seguir cumpliendo las normas para asegurar el descenso definitivo de las dos (lavado de manos, mascarilla y distancia social). Ese es el mensaje principal que debemos tener presente todos porque quienes mueven al virus son las personas”, concluyó Munayco.

Fuentes: Realidad / 91-DIVOC
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